Dependencia digital como la nueva droga del siglo XXI



Por Claudia Isabel Alvarado González
Estudiante de Comunicaciones

Hace unos días me percaté de una situación, en la que nunca antes había conocido a alguien que pasará por una posición como esa, conocí a una niña de apenas cinco años que aún no ha aprendido a hablar a causa de la dependencia digital que sus padres impusieron en ella, pues resulta que desde que tenía apenas un año sus padres le dieron una tableta donde la niña pasaba horas y horas, y nadie le dedicaba tiempo para que ella empezará a desarrollar sus habilidades lingüísticas. Hasta el día de ahora aún no puede decir, ni su nombre.


Pues sabemos que el ahora nos ofrece muchas opciones para comunicarnos, informarnos, educarnos, distraernos, entretenernos, entre muchas otras cosas, a través de las diferentes redes sociales, y esto hasta cierto punto es bueno, ya que hemos llegado a la era digital.

En muchas ocasiones contamos con la facilidad de tener acceso a Internet y adquirir un dispositivo inteligente que nos mantenga conectados a este mundo digital. Sin embargo, esto nos trae como resultado una gran ola de dependencia digital de estas plataformas, y es que aparte de tener muchísimas ventajas a nivel individual y social, cuando se le da el uso adecuado, también tiene muchas desventajas porque nos conduce hacia la adicción a ella. Pero más allá de la dependencia digital que existe ahora en día, también nos trae efectos en nuestra vida diaria, en las emociones, en los espacios sociales e incluso nos provocan alteraciones en nuestra mente como el estrés y dificultades para realizar tareas complejas.

Las personas más vulnerables a caer en la dependencia y adicción a estas plataformas son los niños adolescentes y jóvenes, ya que la empresas o compañías encargadas de diseñar las diferentes aplicaciones primero buscan hacer atractiva la plataforma y luego buscan lograr un enganche para que estos se mantengan pegados a su dispositivo inteligente.

Algunas plataformas como Youtube son diseñadas para generar cierta adicción entre sus usuarios, ya que el algoritmo se va personalizando de acuerdo a los gustos y preferencias de las diferentes personas que la utilizan. Cada vez que vemos un vídeo, la plataforma se encarga de dar sugerencias de videos relacionados al que estamos viendo, así mismo en la plataforma de Pinterest donde podemos encontrar un sinfín de imágenes que nos enlazan una a la otra, en relación a lo que buscamos dentro de la aplicación. Otro ejemplo es Instagram que con solo los likes que damos a las diferentes publicaciones, el algoritmo de la aplicación se personaliza de acuerdo a nuestras preferencias, y así más aplicaciones como Tik Tok, Facebook o Twitter.

A esta adicción también es conocida como tecnófila que es la afición hacia la tecnología o dispositivos relacionados generalmente con computadoras, informáticos, móviles entre otros. En este caso, las personas dependen en forma excesiva del uso de la tecnología, a tal punto de que no pueden separarse de la misma.

Muchas veces la mayoría de adolescentes y jóvenes prefieren pasar horas en sus dispositivos en vez de hacer su tarea, cumplir con sus responsabilidades, leer un libro o simplemente realizar una actividad que no incluya tecnología, sino que prefieren ver series, películas, enviar mensajes, jugar, entre otras actividades con tal de estar pegados al dispositivo.

Las cifras para los investigadores de las personas que se vuelven adictas a las nuevas tecnologías, son muy preocupantes porque cada vez van en aumento y así como el ejemplo que expuse en un principio, hasta los niños están siendo afectados por esta ola de dependencia, estudios confirman que un niño de dos años ahora en día puede manejar, aunque sea el 50% de un aparato digital, y desde ya podemos evidenciar consecuencias en su desarrollo social.

A pesar de que existe una dependencia digital actualmente y sabemos que en algunas ocasiones es necesario, aun así deberíamos de empezar a hacer conciencia sobre el buen uso y los límites que los medios digitales tienen, y poder tener el control nosotros sobre estos, para no caer en esa dependencia digital que nos traerá más desventajas que ventajas en un futuro, porque si nos damos cuenta la tecnología no es mala, el manejo excesivo que le damos si lo es, y la falta de instrucción sobre ellos nos hace caer en la adicción. Así mismo las empresas que se encargan de diseñar las diferentes aplicaciones deben de regular y evitar el enganche en las plataformas, porque es cierto que entretienen, pero no es sano para nuestra salud mental, física y emocional.

Los jóvenes debemos de empezar a controlar esa dependencia, que ahora en día se ha vuelto vital porque en tiempos de confinamiento es la única manera en la que podemos estar conectados, informados y realizando nuestras actividades de trabajo, escuela, entre otras cosas, pero no debemos olvidar alejarnos un poco del mundo digital y hacer otras actividades que nos desconecten para evitar la dependencia digital del siglo XXI a la que estamos expuestos cada día.




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