Dependencia digital como la nueva droga del siglo XXI
Por Claudia Isabel Alvarado González
Estudiante de Comunicaciones
Pues sabemos que el ahora nos
ofrece muchas opciones para comunicarnos, informarnos, educarnos, distraernos,
entretenernos, entre muchas otras cosas, a través de las diferentes redes sociales, y esto hasta
cierto punto es bueno, ya que hemos llegado a la era digital.
En muchas ocasiones contamos con
la facilidad de tener acceso a Internet y adquirir un dispositivo inteligente
que nos mantenga conectados a este mundo digital. Sin embargo, esto nos trae
como resultado una gran ola de dependencia digital de estas plataformas, y es
que aparte de tener muchísimas ventajas a nivel individual y social, cuando se
le da el uso adecuado, también tiene muchas desventajas porque nos conduce
hacia la adicción a ella.
Pero más allá de la dependencia
digital que existe ahora en día, también nos trae efectos en nuestra vida
diaria, en las emociones, en los espacios sociales e incluso nos provocan
alteraciones en nuestra mente como el estrés y dificultades para realizar
tareas complejas.
Las personas más vulnerables a
caer en la dependencia y adicción a estas plataformas son los niños
adolescentes y jóvenes, ya que la empresas o compañías encargadas de diseñar
las diferentes aplicaciones primero buscan hacer atractiva la plataforma y
luego buscan lograr un enganche para
que estos se mantengan pegados a su dispositivo inteligente.
Algunas plataformas como Youtube
son diseñadas para generar cierta adicción entre sus usuarios, ya que el algoritmo
se va personalizando de acuerdo a los gustos y preferencias de las diferentes
personas que la utilizan. Cada vez que vemos un vídeo, la plataforma se encarga
de dar sugerencias de videos relacionados al que estamos viendo, así mismo en
la plataforma de Pinterest donde podemos encontrar un sinfín de imágenes que
nos enlazan una a la otra, en relación a lo que buscamos dentro de la
aplicación. Otro ejemplo es Instagram que con solo los likes que damos a las
diferentes publicaciones, el algoritmo de la aplicación se personaliza de
acuerdo a nuestras preferencias, y así más aplicaciones como Tik Tok, Facebook
o Twitter.
A esta adicción también es
conocida como tecnófila que es la afición hacia la tecnología o dispositivos
relacionados generalmente con computadoras, informáticos, móviles entre otros.
En este caso, las personas dependen en forma excesiva del uso de la tecnología,
a tal punto de que no pueden separarse de la misma.
Muchas veces la mayoría de
adolescentes y jóvenes prefieren pasar horas en sus dispositivos en vez de
hacer su tarea, cumplir con sus responsabilidades, leer un libro o simplemente
realizar una actividad que no incluya tecnología, sino que prefieren ver
series, películas, enviar mensajes, jugar, entre otras actividades con tal de
estar pegados al dispositivo.
Las cifras para los
investigadores de las personas que se vuelven adictas a las nuevas tecnologías,
son muy preocupantes porque cada vez van en aumento y así como el ejemplo que
expuse en un principio, hasta los niños están siendo afectados por esta ola de
dependencia, estudios confirman que un niño de dos años ahora en día puede manejar,
aunque sea el 50% de un aparato digital, y desde ya podemos evidenciar consecuencias
en su desarrollo social.
A pesar de que existe una
dependencia digital actualmente y sabemos que en algunas ocasiones es necesario,
aun así deberíamos de empezar a hacer conciencia sobre el buen uso y los
límites que los medios digitales tienen, y poder tener el control nosotros sobre
estos, para no caer en esa dependencia digital que nos traerá más desventajas
que ventajas en un futuro, porque si nos damos cuenta la tecnología no es mala,
el manejo excesivo que le damos si lo es, y la falta de instrucción sobre ellos
nos hace caer en la adicción. Así mismo las empresas que se encargan de diseñar
las diferentes aplicaciones deben de regular y evitar el enganche en las
plataformas, porque es cierto que entretienen, pero no es sano para nuestra
salud mental, física y emocional.
Los jóvenes debemos de empezar a
controlar esa dependencia, que ahora en día se ha vuelto vital porque en
tiempos de confinamiento es la única manera en la que podemos estar conectados,
informados y realizando nuestras actividades de trabajo, escuela, entre otras cosas,
pero no debemos olvidar alejarnos un poco del mundo digital y hacer otras
actividades que nos desconecten para evitar la dependencia digital del siglo
XXI a la que estamos expuestos cada día.

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