Menores de edad expuestos en plataformas digitales
Gladys María Batlle Mitjavila
Estudiante de Ciencias de la Comunicación.


En el contexto de crisis por la pandemia Covid-19, se vuelve cada vez más recurrente, ver fotografías de menores de edad, colgadas en las diferentes plataformas digitales. Menores que, como todos los de su núcleo familiar, se están viendo afectados por la crisis económica que la emergencia nacional ha traído.

El Salvador lleva poco más de dos meses en cuarentena, desde que se declarara el estado de emergencia nacional el pasado 19 de marzo. Con la cuarentena gran parte del sector productivo del país se detuvo y muchos de sus negocios (formales e informales) no tuvieron más opción que cerrar. Dejando a miles de familias sin ingresos económicos para tener, siquiera, la canasta básica y subsistir.

Esta situación da cabida a que muchas personas altruistas se solidaricen con las familias más afectadas que están pidiendo ayuda para poder alimentarse. Por supuesto que organizaciones, medios de comunicación, empresas e incluso entidades partidarias están también sumándose a estos hechos de solidaridad. Claro, bajo el pensamiento que esto se hace con la única intención de ayudar a los más afectados por la crisis, se les reconoce y agradece. La cuestión tiende a tornarse desagradable o incómoda cuando, en el proceso de ayudar, no se hacen esperar las imágenes de aquellas personas que están siendo víctimas de la crisis por la pandemia; familias enteras y entre ellas, menores de edad.  

Las fotografías posteadas en internet, provienen generalmente de cuentas de usuarios comunes y otras de cuentas oficiales de medios de comunicación o partidos políticos. Ante esto surgen algunas preguntas, ¿Dónde queda el artículo que prohíbe exhibir la imagen de menores? ¿No es esto penado por la ley?, porque al parecer, las autoridades encargadas de velar por la protección de la niñez, no están prestando atención a los hechos.


Vamos a dar un paseo por las páginas de la Ley de protección integral de la niñez y adolescencia (LEPINA), e iremos específicamente al artículo 46 perteneciente a los Derechos de protección. En uno de sus párrafos, este dice, “Se prohíbe, a través de cualquier medio, divulgar, exponer o utilizar la imagen de niñas, niños y adolescentes en contra de su voluntad y sin el conocimiento y aprobación de sus madres, padres, representantes o responsables”. Ante esto muchos se excusarán con que han preguntado antes a sus padres si podían tomar una fotografía y estos accedieron. Justificando así la divulgación del menor en condiciones descuidadas, físicamente expuestos, siendo mostrados como víctima de alguien o de una situación específica.


Lo citado anteriormente parece muy claro a primera vista, sin embargo, por sí mismo, este artículo podría dar cabida a vacíos de ley; por eso, en continuación, el artículo 47 en su inciso “c” dice que se prohíbe “La publicación o exhibición de noticias, reportajes, crónicas, historias de vida o cualquier otra expresión periodística con imagen o nombres propios de niños, niñas o adolescentes que de manera directa o indirecta identifiquen a las víctimas de maltrato o abuso”, dándonos pues, una vista clara de que, pese a la “aprobación” de los padres, no está permitido exponer la imagen e intimidad del niño, cuando esto supone mostrarlo ante la sociedad como víctima de cualquier situación en la que se encuentra vulnerable y desprotegido.


Entra tantas justificaciones a estos hechos, es común encontrarnos con “El fin justifica los medios”. Pero no, publicar la fotografía de un menor en condiciones de abandono, por ejemplo, sólo lo vuelve más vulnerable y lo expone a personas desconocidas que, con buena o mala intención, se acercarán a él, posiblemente antes que lo hagan las autoridades de protección. Y sólo con suerte, la atención que reciba vendrá de las personas correctas, será buena y a tiempo.


Es cierto que en innumerables ocasiones, una fotografía ha servido para denunciar hechos inhumanos o hacer florecer la sensibilidad de la sociedad, en busca de una mejora. No se le quita mérito al quehacer de un periodista o un ciudadano que comparte una fotografía que transmite tanto sin necesidad de palabras. Pero hemos de reconocer que, como todo, una fotografía se interpretará de muchas formas y no todas serán buenas, ni para el medio ni para el protagonista de dicha imagen.


Ni los que tienen parte con medios de comunicación, ni un ciudadano cualquiera, debe perder de vista que, en nuestro país, utilizar o exhibir el nombre o imagen de un menor en las condiciones anteriormente mencionadas, constituye una falta grave. Teniendo en cuenta que los contenidos compartidos en las plataformas digitales son vistos por miles de personas, es muy probable que la información llegue y sea atendida por las autoridades, quienes tras una denuncia formal aplicarán el procedimiento respectivo, según sea el caso.


Problemas y crisis golpearán al país una y otra vez, pero salvaguardar la integridad de la niñez y la adolescencia está en nuestras manos, desde cosas tan pequeñas como proteger su imagen en cualquiera que sea la situación. Y si la intención es ayudar o denunciar un hecho que involucre la vulneración de derechos de la niñez; la forma prudente de proceder es acudir a una de las instancias correspondientes como el Consejo Nacional de la niñez y de la adolescencia, los Comité Local de Derecho de cada municipalidad, las Juntas de protección y cualquier otra autoridad del Estado que pueda tomar parte o acción ante un caso de vulneración.



Comentarios

  1. Excelente Srita. Batlle Mitjavila... A pesar que todo esta estrategia de confinamiento responde a cumplir uno de los Derechos de todo salvadoreño, como lo es la "salud"; se ha vulnerado el Derecho de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes respecto a la Integridad personal al utilizar las imágenes o fotografías de ellos.

    Queda a responsabilidad de cada adulto indistintamente de sus funciones como madres, padres o de instituciones en general cumplirle sus derechos, ser protectores de nuestros NNA y no convertirnos en vulneradores.

    Atte. Marisol

    ResponderEliminar
  2. Excelente artículo mi estimada Gladys, te animo a seguir escribiendo y compartiendo estos enfoques, un fuerte a abrazo.
    Atte. AJCR

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Gladys por tu texto. Aún hay que trabajar más en la Política de Salvaguarda de niñas, niños y adolescentes en la Academia y en las oenegés.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El fútbol como un deporte víctima del COVID-19

Embajada de México en El Salvador frente al COVID-19

Policía Nacional Civil captura a pandilleros por venta de droga en La Libertad