Clases virtuales: un nuevo reto para los educadores
Por: Roberto José Araniva Peña y
Sara Michel Chicas Sevillano.
Actualmente por la
situación de la pandemia del covid-19 El Salvador, al igual que el resto de los
países del mundo ha tenido que afrontar grandes retos en los sectores de salud
y economía, sin embargo, estas dificultades también afectan al área de
educación de todos los niveles por la suspensión total de las clases
presenciales.
Los docentes se han
tenido que acostumbrar a impartir sus clases con la modalidad totalmente
virtual, esto ha causado que tengan que ingeniársela en presentar sus clases de
forma práctica y dinámica para que los estudiantes asimilen mejor los
contenidos. Gracias a plataformas como Google Meet, Classroom, Zoom y otros
medios digitales, los docentes han tenido la posibilidad de dar sus clases por
este medio.
La Lic. Alba Isabel
Landaverde Granadino, nos cuenta su propia experiencia como docente acerca de
los retos que se le han presentado a través de la modalidad virtual, las
habilidades que ha adquirido, algunos consejos y su perspectiva personal sobre
los nuevos retos que tendrá que afrontar la educación ante esta situación.
Es licenciada en Letras por la Universidad de El Salvador y tiene una maestría en Arte Contemporáneo por la Universidad Complutense de Madrid.
Tiene estudios de Derecho, tres años de Ciencias Jurídicas, que por motivos de trabajo este ciclo no ha podido continuar pero espera retomarlos en el próximo ciclo en la modalidad semi -presencial en la Universidad Tecnológica.
Tiene estudios de Derecho, tres años de Ciencias Jurídicas, que por motivos de trabajo este ciclo no ha podido continuar pero espera retomarlos en el próximo ciclo en la modalidad semi -presencial en la Universidad Tecnológica.
Actualmente labora en la Universidad de El Salvador como docente de las materias Lenguas indígenas y Morfosintaxis.
Además en la Universidad Católica de Santa Ana, trabaja en el área de Gramática y Redacción Periodística.
Tiene una colaboración con la Universidad Dr. José Matías Delgado impartiendo la materia Semiótica de la imagen.
En esta misma universidad, los días sábado labora en las Academias Sabatinas Experimentales (ASEx), con niños talento en el área de expresión donde enseña a los niños que asisten a hablar y desenvolverse en público.
Lic. Isabel Landaverde.
P: Sabemos que siente una gran pasión por la enseñanza, ¿Qué la inspiró a ejercer la docencia?
R: Creo que lo que me inspiró a ejercer la docencia fue una pasión que he tenido desde niña y es que me gusta compartir y que los demás puedan sentir o aprender lo que yo sé. Me encanta compartir y creo que la docencia es esa carrera que me permite hacer eso.
Cuando yo era niña quería ser dos cosas: uno, quería ser escritora y dos, quería ser docente. Entonces, bueno por eso estudie la carrera que estudie, desde que era pequeña yo sabía que quería estudiar literatura y pues gracias a Dios se me dio la oportunidad, la Universidad de El Salvador tenía esa carrera y no iba a desaprovecharla, así que me forme en eso y mientras estaba estudiando algunos catedráticos vieron algún talento en mí en transmitir conocimiento y me iban dando oportunidades.
Fui auxiliar de cátedra y parece increíble pero fui auxiliar de cátedra en una materia que no era precisamente de literatura sino que era Ingles Técnico, ya que se me da más o menos la gramática, entonces entendía el idioma. Así que, así comencé y cuando salí de la universidad, cuando salí egresada, la Universidad de El Salvador me dijo “quédate y trata de colaborarnos con algunas materias” y desde que me gradué estoy ahí.
La docencia para mí es compartir lo que uno sabe sin guardarse nada y tener el talento de transmitir. A mí me gusta ejercer la docencia porque creo que he desarrollado muy bien esos valores hacia mis estudiantes.
P: ¿Cuál ha sido su mayor reto como profesional o como docente?
R: El reto más grande es la edad, porque comencé muy joven, a los 19-20 años ya era auxiliar de cátedra. A los 21 ya tenía un contrato en la Universidad de El Salvador, entonces mi mayor reto era la edad porque tenía alumnos que de hecho eran mayores que yo, no podía generar ese respeto y esa admiración que tiene un buen catedrático. Así que creo que ese ha sido el mayor reto.
Al pasar los años e ir madurando físicamente, profesionalmente, pues eso se ha ido superando poco a poco. Aunque todavía, cuando he ido a universidades por primera vez, a veces llego, saludo a mis compañeros docentes y piensan que soy alumna, todavía. Y eso es lo que se me dificulta, sin embargo al tener una relación con los alumnos pues creo que logro consolidar esa forma de ver al docente, que es respetarlo por lo que sabe y por los valores que practica. Y creo que, gracias a Dios a medida que han pasado los años me voy viendo mayor y ya ese reto lo voy superando. Ese ha sido uno y ha sido muy grande: ganarme el respeto de mis alumnos porque comencé muy joven.
P: Hablando de retos, ¿Cómo ha sido para usted adaptarse a la nueva modalidad de clases virtuales? ¿Ha requerido de mucho esfuerzo?
R: Fue un boom, creo que para todos. Ha sido un reto demasiado grande porque no hay una planificación previa, es decir, universidades, Ministerio de Educación, no tenía un plan de contingencia, un plan b por si esto llegaba a pasar.
Seria mentirles y decir: “Ah sí, tenemos una solución para trabajar virtualmente”.
No digo que no lo hayan tenido alguno docentes, porque hay universidades que practican ese tipo de enseñanza, sin embargo en lo personal no lo tenía, no tenía esa formación en clases de modalidad virtual y si ha requerido esfuerzo, muchísimo.
Creo que desde que la cuarentena comenzó por mis diversos lugares de trabajo, imparto seis materias en tres universidades, entonces mi vida es preparar clases, para una universidad para la otra y a todos intento darles el mismo nivel y la misma asesoría.
La asesoría es 24/7, les he dado a mis alumnos la confianza de que me escriban a cualquier hora y en cualquier momento en que yo tengo tiempo, les estoy contestando. Así que si ha requerido de más esfuerzo, muchísimo esfuerzo y dedicación.
P: ¿Cuál considera usted que es la principal ventaja y desventaja de impartir clases en modalidad virtual?
R: La principal ventaja es que los docentes necesitábamos una actualización urgente y en la modalidad normal esa actualización se iba pasando, se iba dejando de lado y para mí, yo lo veo como una ventaja de decir: “hoy soy catedrática y sé hacerlo bien en modalidad presencial y estoy luchando por mejorar en la modalidad virtual”.
La mayor ventaja ha sido el autoaprendizaje y el autoconocimiento, tanto como docentes como alumnos, porque hay alumnos que de hecho ahorita saben más que el propio docente porque se han dedicado a hacer una investigación propia y cuando uno tiene un encuentro frontal con el conocimiento y no a través de alguien, pues, se aprende muchísimo más.
Las desventajas, yo le veo muchísimas. Hay universidades en las que trabajo en las que gracias a Dios, todos tienen conectividad. Sin embargo hay otras universidades donde los alumnos no tienen internet, no tienen el equipo necesario, entonces hay una gran desigualdad en el aprendizaje porque como docentes también tenemos desventajas porque no podemos preparar el mismo material para todos.
También los horarios, por ejemplo en la Universidad Dr. José Matías Delgado, yo tengo horarios de 6:30 a 8 de la mañana, entonces no puedo hacer videoconferencias por los horarios. Tampoco sacrificaría a mis alumnos que sé que se están acostando a las dos de la mañana, que se conecten conmigo a las 6:30 y no puedo establecer otro horario porque ya otros docentes han agarrado esos horarios para desarrollar sus cátedras así que he optado por otra modalidad.
Pero, las desventajas son las faltas de conectividad de muchos estudiantes y la falta de equipo.
Otra desventaja es que la casa jamás será una escuela, jamás será una universidad. Yo creo que el docente, el catedrático, el profesor como tal, es insustituible. Por mucho que podamos tener una comunicación virtual, no es lo mismo como tener una relación con el alumno.
Los seres humanos somos seres gregarios, así que necesitamos de otros para construir conocimiento. Hace falta aquella palmadita en la espalda al estudiante y decirle: “Hey, lo estás haciendo muy bien” o también decirle “Mire, aquí le falta, debería de aplicar tal y tal cosa”.
Entonces esa son desventajas del aprendizaje, porque el docente es una guía y creo que es insustituible.
Por mucho tiempo se criticó que la educación no se actualizaba y obviamente no se ha logrado actualizar, ¿por qué? porque es necesaria la presencia y la relación, e interactuar alumnos con docentes para que exista algo que se llama aprendizaje. Para mí eso es magia y solo se puede realizar eficazmente a un 100 % cuando hay una modalidad presencial.
P: Considera usted que,
al regresar a la normalidad, ¿sería factible seguir utilizando clases virtuales
para algunas materias, sería mejor regresar con todas de forma presencial o tal
vez realizar una hibridación entre estas dos modalidades?
R: Sí, yo creo que
también esto nos ha enseñado dos cosas, como todo en la vida tiene cosas buenas
y malas, no podemos ser totales y decir “si sólo virtual 100%” seria falso, y
también seria falso decir que solo con presencial basta. Yo creo que sería 50%
en trabajo presencial y 50% del trabajo virtual así creo que habría una mayor
eficacia ya que cuando el alumno hace trabajo virtual tiene que comprometerse
si o si, no tiene otra opción, tiene que entender lo que está trabajando y por
mucha ayuda que tenga tiene un compromiso individual y muchas veces ese compromiso
individual no está en las clases presenciales.
En las clases
presenciales al igual que en las clases virtuales, aprende quién quiere, yo
creo que el aprendizaje y las ganas de aprender son cuestiones éticas de cada uno.
Pero si considero que al regresar a la modalidad normal es factible que se combine el trabajo presencial y
el trabajo virtual, creo que el trabajo virtual no lo
debemos abandonar.
P: Considera que la
implementación de las clases virtuales debido a la pandemia, ¿Le ha permitido
desarrollar nuevas habilidades en cuanto a recursos virtuales para las clases?
R: La pandemia
literalmente me empujo a aprender recursos tecnológicos, a aplicar las TICs, ya tenía ciertos conocimientos que dominaba
como correo electrónico y redes sociales básicamente y creo que la pandemia lo
que hizo fue darme un empujón brutal para aprender las herramientas digitales
como Classroom, Google meet,
aprender a hacer tutoriales, a editar videos, a ponerle música e insertar
videos en la edición, yo realmente no sabía nada de eso.
Entonces si por
supuesto, fue un empujón y de una semana a otra yo ya tenía que saber y tenía
que dar asistencia técnica a mis alumnos también, porque de algunos de ellos
tampoco sabían cómo utilizar algunas herramientas, por lo que también tuve que
ser asesora tecnológica para ellos en ese sentido.
Considero que si he
aprendido muchísimo y estoy siendo bastante autodidacta, cuando no sé cómo
hacer algo voy a tutoriales para aprender cómo hacerlo, también estoy en un
diplomado de certificación en Google Classroom para perfeccionar las
habilidades en esa aula virtual, también he aprendido a hacer comics, videos,
tutoriales, videoconferencias, he utilizado Instagram para hacer lives para las
clases y aplicar mucha tecnología para la parte académica y creo que eso nos ha
permitido aprender habilidades no solo a los maestros sino también a los
alumnos.
P: ¿Qué es lo principal
que ha aprendido de esta nueva modalidad?
R: Lo que he aprendido
es a valorar la relación estudiante maestro, es
algo mágico, no saben lo difícil que es ser docente sin alumnos porque cuando
uno se dedica a esto, uno lo hace porque le encanta esa relación, esa magia que
existe entre docente y alumno, construyendo conocimiento. Me he dado cuenta de
eso, he sido consciente y he aprendido muchísimo a valorar que nuca será lo
mismo tener relaciones a través de pantallas o a través de dispositivos, que la
relación frontal entre estudiante y maestro.
Me he dado cuenta
durante la modalidad virtual que necesito ver a mis alumnos, tener ese contacto
para llenarme de motivación, porque es bien difícil llenarse de motivación
cuando uno no tiene una recepción de los estudiantes, al subir un video y no
tener ningún comentario o retroalimentación. Por lo que he aprendido a valorar
esa relación invaluable que se tiene entre los docentes y los alumnos.
P: ¿Considera que la
calidad de la educación, o de enseñanza ha disminuido al tener que utilizar la
virtualidad o si depende de cada docente garantizar que los contenidos sean comprendidos
por los estudiantes?
R: Creo que la calidad
de la educación y la enseñanza no ha disminuido, creo que ha disminuido la
motivación de docentes y alumnos, porque quiero comentar que he recibido de
muchos de los lugares de donde trabajo, mejores actividades, mejores informe y mejores
trabajos de los que he visto de manera presencial. Hay estudiantes que a esto
le están poniendo el 200%, han encontrado esa motivación yo no sé dónde, pero
la han encontrado y han entregado cosas buenísimas, hay gente que se le da esta
modalidad para trabajar.
He recibido comentarios
de otros estudiantes que me dicen “Lic. con esta modalidad me he dado cuenta de
algo, puedo consumir la clase en el tiempo que yo tenga y puedo trabajar y a
veces entiendo mejor porque veo y veo el tutorial, así como usted lo hace, veo el
video y entiendo el tema a mi ritmo cosa que a veces no me pasa en la clase
presencial porque me da pena preguntar”.
La calidad de educación
depende de cada uno, por ejemplo, por ahí se ven muchos memes muchas quejas
colectivas de estudiantes donde dicen “un pdf y una guía no son clases” y estoy
totalmente de acuerdo.
También no creo que el aprendizaje
sea que un estudiante vaya a leer y a copiar la respuesta de un pdf. La calidad
es una cuestión muy ética del docente
de comprometerse y decir “si voy a dar una clase mi discurso estará
sujeto como si yo estuviese enfrente”, en lo personal es lo que hago cuando yo
grabo mis tutoriales y videos, yo los imagino enfrente y quiero decirle y quiero
transmitir todas las ideas que tengo acerca del tema, a veces hasta me hago
auto preguntas, imaginando que preguntas me harían mis alumnos.
Considero que esto es
un compromiso ético y que la calidad no debe disminuir, aunque no digo que haya
pasado en otros casos, pero por ejemplo desde mi experiencia como docente y mi
compromiso ético con la educación yo me he esforzado en las clases el triple de
lo que lo hacía antes y creo que mis estudiantes al ver esa dedicación me dan
el triple de lo que antes hacían.
P: ¿Qué consejos daría
usted para adaptar eficazmente las clases a esta nueva modalidad?
R: Ya que me permiten
dar un consejo les digo que clases no son pdfs y guías, eso no es una clase
virtual, hay que tener valor a meterse al mundo de los jóvenes, hay que tener
valor a meterse a utilizar herramientas digitales,
si es cierto que a veces no vamos a dormir por estar leyendo las indicaciones
porque nosotros aprendemos mas lento por ser de generaciones tecnológicas
anteriores a la de los alumnos, en lo personal a veces no he dormido viendo
como se hace un tutorial, viendo como se edita algo, aprendiendo de los
errores, haciendo producciones, haciendo videos y que se me borren y volverlos
a hacer de nuevo, porque no domino la tecnología.
Así que el consejo es:
no quedarnos a lo fácil, no saturar al alumno de trabajo y nosotros simplemente
dar las indicaciones y ellos que hagan lo demás. Se debe dar la mayor
motivación, hacer el trabajo bien para que los estudiantes respondan de la
misma manera. Los alumnos agradecen muchísimo cuando ven el esfuerzo del
docente y a través de ver el esfuerzo del docente en como prepara sus clases
virtuales, así también es la calidad de las tareas virtuales que los alumnos
mandan.
Los docentes no deben
conformarse con el pdf y la guía, ya que esas no son clases; clases es tener
ese compromiso de querer transmitirle a alguien conocimiento y no importa
cuanto tiempo lleve ni cuanto sacrificios tengamos que hacer, hay que lograr
que los estudiantes tengan esa confianza para poder tener una retroalimentación
de la clase que estemos haciendo y no tengamos miedo a utilizar la tecnología,
porque si en esta fase nosotros nos quedamos solamente con pdf y guías, vendrá
otra generación de maestros que lo harán mejor y seremos reemplazados por esa
generación que si se digitalizó.
Creo que de aquí en
adelante la educación cambio y hay que tener un 50% de clases virtuales y un
50% en clase presencial, así que a dar calidad de aprendizaje para motivar a
nuestros alumnos, a salir de los métodos tradicionales y los métodos donde solo
consistían en desgastar al estudiante, debemos meternos a métodos donde
nosotros nos comprometamos a aprender nuevas tecnologías y en lugar de
desgastar al estudiante, motivarlo a que también se puede aprender en estos momentos
tan difíciles que está pasando el mundo entero.

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