Una nueva realidad.


El fútbol entre crisis: Goles celebrados, sin afición.
Por: Samuel Barrera

Resulta verdaderamente extraño el silencio de los recintos deportivos que un día fueron fiesta, la ausencia de la alegría que mermaba los abrazos de gol, y un sinfín de cosas que han sufrido cambios ante la pandemia, todo como parte de una reconstrucción de la nueva era del deporte.

Recientemente tras una ausencia de 66 días sin la felicidad que el fútbol genera, miles de aficionados volverían a soñar frente a un televisor, hinchas que se han visto en la obligación de ceder ante el impulso de asistir a un estadio, y con ello volcar una fiesta en la grada. El pasado 16 de mayo, por primera vez en dos meses se volvería a escuchar el tan ansioso grito de gol. Sin embargo, es aquí donde se suscita un debate entre los cambios que se han sufrido para la reanudación y re-apertura de este deporte, que enlaza y une a familias, conecta con pasiones, y denota el verdadero amor que algunos pueden sentir, resalta la verdadera fidelidad hacia un sentimiento, hacia unos colores, hacia un club.

Está claro que nadie esperaba ni estaría preparado ante los cambios y efectos que el virus ha generado en los diferentes sectores de la sociedad, el mundo ha cedido ante el brote y la propagación del COVID-19.  El deporte, desde años atrás, ha fungido como ente rector en la paz de las sociedades, ha generado unión, y ha hecho olvidar de los diferentes problemas que cada individuo tiene. Y queda totalmente claro el panorama, el fútbol mueve al mundo, lo paraliza y lo pone a vibrar. Como parte de esta re-apertura de la fiesta del fútbol hay restricciones como el distanciamiento social al momento de celebrar una anotación, donde quedan prohibidos los abrazos, entre otros festejos que violen el protocolo de espacio, las entrevistas de los periodistas hacia los protagonistas con la respectiva medida de distancia, y el distanciamiento entre los jugadores del banquillo de suplentes, y como más importante, la restricción de la entrada de aficionados a los diferentes recintos deportivos donde se dispute un encuentro.

Estadios silenciados por un virus, donde previamente se presenciaba un estallido de colores, fiesta, cánticos, goce y unión por parte de todos los que asistían, no obstante, esto ha supuesto un cambio y dispone una nueva oportunidad a todas esas mentes brillantes a que brinden alternativas para que cuando la fiesta volviera, desde casa se pudiera apoyar al equipo de sus amores.

Como parte de la re-apertura, la Bundesliga (Liga de primera división profesional en Alemania), estuvo ante los ojos del mundo, uno de los que sacó provecho de esto, ha sido el Borussia Monchengladbach, y los hinchas se las ingeniado para no perderse el primer partido tras la reanudación de la liga ante el impacto del COVID-19. Aunque se disputarían los encuentros sin aficionados, el equipo germano no estuvo solo en su totalidad, el equipo a través de sus redes sociales daría la noticia de que los hinchas con abono de temporada, podrían presenciar el primer encuentro, de una manera muy peculiar, que inmediatamente se virilizaría mundialmente, estos imprimieron imágenes con sus rostros, para colocarlos en su respectivo asiento del estadio.

Ningún aficionado quiso perderse el encuentro deportivo (FOTO: AFP).
No obstante, muchas ligas luchan con la negociación entre los gobiernos locales para la pronta reanudación del deporte, sin embargo, se ha decidido tomar la salud como prioridad ante el espectáculo que este representa. Hecho acertado, ya que no todos los países han corrido con la misma suerte ante las cifras de fallecidos por la pandemia.

El COVID-19 ha impactado a todos los sectores de la sociedad, sin quedarse el deporte atrás, siendo un hecho sin precedente alguno, por ello es importante la re-apertura de manera gradual de los diferentes ámbitos y rubros. De igual forma es un llamado para aceptar nueva normalidad en nuestras vidas a raíz de la pandemia, y que ha mermado a la población.

Una transformación de la cotidianidad surge ante la propagación mundial del virus, re-estructuración en la mayoría de los sectores de la sociedad, la economía de muchos echada a perder, y la politización del virus ha resultado uno de los mayores problemas durante la pandemia. Por ello, resulta necesario el reinicio de la humanidad, ante los cambios que todo esto ha suscitado, no solamente en el deporte, sino en el mundo.

Ni los países primermundistas están totalmente alejados de esta realidad, que únicamente ha reflejado las carencias de diferentes países, donde el caos se apropió y logró corromper los valores y las pautas de comportamiento de los individuos de la sociedad. Siendo así un llamado del COVID-19 para realizar una autoevaluación de la forma en la que las cosas se han venido haciendo por parte de cada uno, asimismo el valorar las pequeñas cosas de las que previamente se gozaban con libertad, una de ellas el fútbol. El COVID-19 debe de sembrar en cada uno una moraleja, que genere un cambio y que despierte ante las atrocidades que previamente se cometían.


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