"Volveremos pero no seremos más los mismos".
Para entender lo
que nos sucede debemos crear una línea de tiempo, el ayer, hoy y mañana.
¿Qué hacías
cuándo todo esto empezó? ¿realmente sabes cuando esto empezó o recuerdes desde
el momento que te afecto directamente? Podemos decir mucho, algunos se
encontraban en la playa disfrutando del sol y el bikini, otros inmersos entre
el trabajo y la casa, quizá algunos brindaban y festejaban el año nuevo, otros creían
que enero parecía eterno, en febrero el amor era una flor pero el fatídico marzo
para el centro de américa, el coronavirus se disparó, trascendió ciudades, países
y continentes, el primer mundo cayó y llego el tiempo de la expansión, llego el
fatídico marzo para el centro de américa y a este nivel, le llamamos: pandemia.
La cuarentena se instaló
mundialmente, los diferentes gobiernos cerraron fronteras y entre tantos
muertos aun había alguno que decía no creer en los efectos de un virus que
arrasaba con buena parte de la humanidad. Los países comenzaron a jugar algo
muy parecido a un mundial, pero sin goles y con muchas faltas, faltas de
personas que uno a uno sucumbían ante un virus que no daba tregua ni especulación
para atenderle, el primer mundo estaba siendo víctima y ejemplo de ello, todos,
todos los recursos no eran suficientes y entonces ¿qué le esperaría a los
demás? En el sur de américa empezaba a despuntar silenciosamente Ecuador, habían
entendido que la situación no podría llegar hasta ellos y esta cobraba una
factura muy cara que el mismo gobierno intentaba ocultar como quien pretende
tapar el sol con un dedo. La presión los desbordo, videos y fotografías de la
realidad que vivían comenzaron a circular las redes haciendo eco en los países vecinos
como Argentina que endurecía su cuarentena. En norte américa, México parecía que
el sol brillaba más que ayer y como los “dueños del muro”, sus vecinos tampoco
prestaban demasiada atención decidieron emularlos, el gobernante mexicano
invito a sus ciudadanos a convivir de manera normal asegurando la situación estaba
controlada.
Actualmente Estados
Unidos encabeza la lista de países con mayores números de contagio a nivel
mundial e incrementando significativamente cada día que pasa, también encabeza
la lista con la tasa más alta de muertos del mundo por encima de los países europeos
que más afectados se vieron por la pandemia: España, Francia e Italia. Aun no
existe una vacuna o prevención creada para no contraer el coronavirus y eso
solo puede significar que seguirán anunciándose nuevos casos de coronavirus de aquí
hasta el fin de año. Cada uno de nosotros se vio enfrentado a un confinamiento
en España, quarantena en Italia y así diferentes formas de llamar según nuestras
culturas a una misma situación: “cuarentena”, aún dentro de esta se viven
diferentes tipos de la misma, existen aquellos que siguen saliendo a sus
trabajos por la necesidad sin estar autorizados y algunos pocos que cuentan con
la autorización para poder laborar, todo lo anterior decidido por un gobierno.
Muchos en casa emulando un hashtag que invita al respeto de la cuarentena y las
virtudes que estas pueden traer, algunos siquiera sin casa a la que poder
llegar para atravesar la pandemia, diferentes realides que se pueden ver
enfrentadas en el día a día, definitivamente cuando regresemos no seremos los
mismos de antes, algo habrá cambiado.
En Europa
empiezan de a poco a salir del confinamiento con medidas preventivas de
gobiernos temerosos de vivir un segundo oleaje, sus economías se han visto lo
suficientemente afectadas como para poder resistir una segunda tanda,
nuevamente y si eso le pasa al primer mundo ¿qué hay para el tercero? Estos países
que disputan el honor de consagrarse como potencias alrededor del mundo por sus
políticas de salud, desarrollo y crecimiento, estos países que pueden jactarse
que los años les han servido para evolucionar y alcanzar un bien común que
visto desde otros ojos parecía una riqueza soñada, porque en el tercer mundo se
prioriza el consumismo y no la educación. Ahora los países de este lado
empiezan a ver como las cuarentenas están derrumbando sus pobres economías y planean
la reanudación del trabajo y la producción de bienes que les permitan
subsistir, imitan modelos de primer mundo que puedan dar fe que el objetivo es
alcanzable. La vida y la economía se vendió en sestas diferentes, pero con el
avanzar del tiempo algunos pudieron incluso sentirla en sus estómagos, le
llaman: hambre. Algunos afortunados tan solo vieron su fortuna decrecer y
sintieron el frio que puede ocasionar perder, perder tu trabajo y perder años
de lucha, perder noches y días que tan solo ellos mismos pueden describir y
luego están los que se sacaron la lotería, encontraron una mina de oro mientras
se resguardaban de la pandemia por casualidad o por la misma convicción de
adaptarse a un cambio, como sea que haya sido la experiencia vivida marco un
antes y un después, es muy pronto ahora pero puede que esta sea la tercera
guerra mundial y no nos dimos cuenta, no nos dimos cuenta porque en esta era estábamos
profundamente metidos en nuestros mundos, en nuestras redes sociales, en
nuestro ombligo. No nos dimos cuenta porque llevábamos tiempo viviendo a un
ritmo que no era más superable, parecía que los días, las semanas, los meses e
incluso los años se estaban yendo en un abrir y cerrar de ojos, nuestras
rutinas y corbatas estaban ahogando tanto el cuello que decíamos que no sentíamos
el tiempo pero de pronto paramos, nos dimos cuenta de lo rápido que estábamos yendo,
nos sentamos un tiempo y le valoramos, valoramos los segundos, los minutos y
los días, han pasado quizá setenta o un poco menos, ahora que si lo vemos ¿parece
que ha sido mucho? Algunos han vivido el calvario desde enero, allá donde
inicio todo o donde al menos creemos que fue.
¿Sabemos adónde
vamos? Probablemente no pero seguro, no iremos tan a prisa, seguro volveremos
pero no seremos más los mismos.
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