Entrevista “A los 17 años aprendí a traficar marihuana en mi vecindario”

 

Joven residente en el extranjero, explica su paso por una pandilla de la periferia de San Salvador.

Por: Cristóbal Carranza

                                        Foto edit. / Internet.


El salvador fue golpeado fuertemente por el conflicto armado durante la década de los 70,80 y principios de los 90, provocando muchas pérdidas humanas, materiales, pobreza y una fuerte Inmigración hacia países extranjeros en especial Estados Unidos, esto incitó que muchos inmigrantes formaran sus propias comunidades, que poco apoco fueron poniendo en práctica actividades delictivas creando así las  pandillas.

 

Sin embargo en 1996 cuando  la democracia salvadoreña estaba apenas restaurándose, Estados Unidos empezó una nueva política en donde se deportarían a todos los criminales a sus países de origen, permitiendo la llegada de aviones a El salvador lleno de criminales, donde muy  probablemente venían pandilleros de la banda MS y barrio 18. Es así como las pandillas llegaron a El salvador.

 Puede leer: Pandilleros deportados de EE.UU. forman nuevas células en el salvador

 

En las primeras semanas del mes de enero de 2021 La Policía Nacional Civil, reportó menos homicidios que el año pasado. Todos estos buenos resultados según la (PNC) fueron gracias al plan control territorial y al esfuerzo de policías y soldados por acabar la delincuencia en  El salvador.

Pero aunque la delincuencia este bajando, los criminales siguen operando clandestinamente, por eso  ex miembro de una pandilla cuyo nombre no será mencionado por términos de seguridad, nos explica la dura vida que se lleva al pertenecer a una banda criminal, los motivos que le llevaron a los 17 años a entrar a ella y las consecuencias que se vive al cargar este largo y peligroso camino.

 

-¿A los cuántos años entraste a la pandilla y porque decidiste ingresar?

 

Cuando uno está niño en lo único que piensa es jugar con los amigos, no te importa en que están involucrados los papás ni nada de eso, simplemente solo quieres convivir con ellos y a medida que pasa el tiempo uno hace lo que los demás  te dicen sin pensar si te llevara a un mal camino, y es en el futuro  cuando sufres las consecuencias de esos actos.

Eso es exactamente lo que me sucedió desde mi infancia, viniendo de una familia pobre en una colonia de San Salvador el cual no mencionaré el nombre porque me entristece recordar lo que esa colonia era en ese entonces.  

Me deje llevar por las acciones de las únicas personas que convivía diariamente que eran mis amigos, los cuales me comenzaron a presentar gente que yo no conocía quienes me trataban mejor que en mi casa, por esa razón decidí entrar a la pandilla ya que era las únicas personas que me apoyaban en ese tiempo de mi vida el cual yo tenía 16 años cuando empecé a relacionarme más con ellos.

Pero en esa edad claramente estaba segado y no sabía lo  que de verdad significaba estar dentro de una pandilla y la miraba como una forma de apoyo para en el futuro poder superarme, en otras palabras definía a la banda como mi segunda familia aun que era con la que más tiempo pasaba, y hoy en día si nos ponemos a pensar en eso no tiene nada que ver con las consecuencias que trae una pandilla, no solo a sus miembros sino que también a las demás personas ya sean enemigos o inocentes.

Cuando pasaba el tiempo empezaron los problemas, la pandilla contraria comenzaba a meterse con los familiares de cada uno de nosotros, los amenazaban e incluso a mí me llegaron a matar a mi tío el cual era como un papa para mí, eso me animó mucho más a estar en la banda  y poder vengarme por lo que le hicieron a mi familia.

Pero hoy en día estoy totalmente arrepentido de esas acciones y me duele pensar en ellas porque cada vez que lo hago deseo nunca jamás volverlo hacer ni estar en una dentro de una pandilla. 

 

-¿Cómo fue el proceso para subir y ganar prestigio en la pandilla?

 

- Al principio hay un tiempo en donde tu convives con la pandilla pero no haces absolutamente nada, solo estas con los demás hablando, bromeando como simples amigos, pero eso lo hacen para ver como vos actúas delante de ellos, ya cuando tienes un poco más de confianza  te empiezan a dar misiones, esas misiones van de lo más sencillo que es ir a comprar comida, cigarros, cerveza y cosas así.

Luego va subiendo de nivel y te piden que lleves una pistola a un punto en donde se encuentren otros pandilleros, te dicen que lleves un poquito de marihuana a una casa distribuidora o a otro miembro de la banda, o hacer trabajos de halcón que es ver en puntos estratégicos que no se asome la policía o entren personas sospechosas de pertenecer a otra pandilla rival.

Eso fue cuando tenía ya 17 años y desde esa edad traficaba marihuana en mi colonia, esas son las tareas que yo hice al principio, son como las que todo un novato tiene que cumplir, y cuando ya pasas  eso se hace el rito para entrar oficialmente a la pandilla que es ser golpeado por los demás miembros de la banda, aunque esto solo es una costumbre porque desde que uno se reúne y convives con personas así ya eres parte de una pandilla.

Pero aquí viene la tarea más triste que marcó un antes y un después en mi vida, que es matar a una persona para poder seguir en la pandilla, lastimosamente en ese tiempo no me daba cuenta lo que era quitarle la vida a alguien y hoy estoy arrepentido no solo de eso sino de todos los acto de delincuencia que cometí.

Haciendo todo eso se podría decir que eres un pandillero con título como lo dicen ahí, en una forma de broma y vuelves hacer todo ese tipo de trabajos delincuenciales probando suerte para que no te agarre la policía o te maten.

 

-¿Mirabas los homicidios y los demás delitos como algo normal dentro de la pandilla?

- Las primeras veces no te voy a mentir no me daba miedo solo me sentía nervioso ya que estaba adolecente y no pensaba dos veces en las acciones que yo cometía, pero como te digo si convives con personas que matar, robar, consumir droga es el pan de cada día, uno lo hace ver normal, te  acostumbras y repites esos actos  aunque en tu mente hay un interior que te dice que eso está malo, pero vos lo ignoras lo dominas ya que es lo que hacían las personas a mi alrededor con quien convivía a quienes en ese entonces llamaba familia.

Pero hoy a mis 29 años ya veo todo eso distinto y me doy cuenta lo atroz que es hacer esas actividades que traen problemas hacia uno y los demás.

 

-¿Te sentiste amenazado por la pandilla contraria?

- En algunas ocasiones no porque estaba con mi pandilla y juntos podíamos defendernos de cualquier cosa y cuando estaba con ellos me sentía protegido, me preocupaba cuando salía solo o cuando nos mandaban hacer una misión en otro lugar donde no dominábamos,  ahí me daba un poco de miedo pero tenía la mente tan segada que antes de ir me preparaba por si era mi momento de morir y se fue convirtiendo como algo normal, nada más era ese miedo no lo llamaría yo como una amenaza.

 

-¿Por qué decidiste abandonar la pandilla?

- Durante el tiempo que estaba en la pandilla vi morir a muchos de los que quería como mis hermanos,  a medida que pasaba el tiempo y aumentaban mis años comenzaba a pensar las cosas con calma y a reaccionar que en algún momento mi futuro seria la muerte porque yo con la cárcel no puedo, prefiero morir que la cárcel.

Entonces inmigre hacia los Estados Unidos y procure no quedarme en estados donde permanecían muchos latinos como los Ángeles, ya que ahí también hay pandillas y podría salir afectado, por esa razón me aleje de esos estados y estoy en uno más tranquilo con una vida nueva que Dios  me ha dado, arrepentido y pidiendo perdón a Dios por mis acciones del pasado.

 

¿Cree que algún día hubiera la posibilidad en que las pandillas se acabaran?

-Claramente no, porque para que una pandilla desaparezca primero se tiene que acabar con los peces más gordos, que en ese caso sería el narcotráfico y mientras ellos sigan operando las pandillas seguirán creciendo y funcionando ya que las bandas criminales de El salvador y Centro América reciben ayudas de ellas, por esa razón en mi opinión las pandillas no se acabaran. 




 

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