LA COCINA DEL COMPADRE: “SI LO QUE SÉ ES COCINAR Y LO DISFRUTO, ¿POR QUÉ NO SACARLE PROVECHO?”

 

LA COCINA DEL COMPADRE: “SI LO QUE SÉ ES COCINAR Y LO DISFRUTO, ¿POR QUÉ NO SACARLE PROVECHO?”

Entrevista | Siria Molina
20/05/2021

Palabras clave: cocina, compadre, familia, emprendimiento, negocio, pandemia

 

Toma asiento frente a mí. Voltea hacia su esposa y le sonríe tras sujetar el pequeño vaso con la bebida que ella le ofrece. A un par de metros de donde nos encontramos está la entrada de su casa; desde el interior se asoman murmullos y risas infantiles, mezcladas con las voces de los personajes de un programa de televisión. Aun cuando la noche ha caído sobre la Residencial Villavictoria I del municipio de Mejicanos y la suave brisa nos acompaña, el ambiente permanece siempre cálido y hogareño.

Son pues, cerca de las siete y media cuando, José Alberto Coto Meléndez, contador público de 46 años, quien trabaja en una institución educativa como gerente de cumplimiento y al mismo tiempo es dueño de un negocio de comida llamado “La cocina del compadre”, termina su bebida para luego asentir e indicarme que podemos continuar. Coloco mi teléfono en el centro de la mesa metálica, junto a un vaso de cristal sin soda y mi libreta de apuntes.

No puedo evitar escuchar a lo lejos la voz de la esposa de José, llamando a sus hijos para cenar. Pronto, las contagiosas risas se desvanecen como un lejano recuerdo y el silencio se queda con nosotros por un breve instante. No tardo en encender la grabadora, contar hasta tres y comenzar con una amena conversación:


¿De dónde surgió la idea para llevar a cabo este negocio?

Bueno, el origen de todo esto fue la necesidad de sacar adelante a la familia y en cuanto al nombre, pues, somos una familia numerosa. Tenemos siete hijos y eso hace que tenga muchos compadres. Soy conocido para muchas personas como “el compadre”. Hace poco estaba contabilizando y son cuarenta compadres los que tengo y pues, el nombre quedó de ahí.

Hace años, quizá unos cuatro años fue que, bueno, con esto de sacar adelante a los hijos, poco a poco van creciendo y como que las finanzas se van reduciendo, como que se va apretando más la cosa y pues, hay que buscar una alternativa. Y la alternativa en el pasado fue el endeudamiento, y el endeudamiento precisamente no es una buena opción. Yo hubiera querido que esta idea que surgió hace cuatro años, hubiera surgido cuando éramos menos, cuando las fuerzas estaban todavía más en su esplendor, pero ni modo, nos agarró ya en la edad adulta.


¿Por qué un negocio de comida?

Buscamos una forma de poder obtener más ingresos a través de una fuente distinta de empleo y por supuesto, buscamos algo que nos agradara. A nosotros, a mi esposa y a mí, nos fascina cocinar. Es una de las cosas que más me apasiona y pues dije: “Si lo que sé es cocinar y lo disfruto, ¿Por qué no sacarle provecho?” Así fue que surgió “la cocina del compadre” y nos enfocamos principalmente en los asados, aunque no solamente hacemos asados.


 Fotografía proporcionada por José Coto.

José Coto mientras asa carne en la parrilla
Fotografía proporcionada por José Coto


¿Qué otros productos ofrecen?

Por ejemplo, nosotros atendemos con paellas, hacemos cocteles, lasañas (tenemos diferentes tipos de lasañas) y por supuesto los asados que son nuestro fuerte, nuestro distintivo.


¿Hay personas ajenas a la familia que colaboran con el negocio o solamente lo hacen los miembros de la familia?

Pues, eso ha venido cambiando. Al principio solo lo hacíamos en la temporada de vacaciones. Cuando había más dinero, o sea, me refiero a nosotros y más dinero por parte del público. O sea, la temporada de diciembre es bastante clave para hacer eventos porque la gente tiene un poco más de dinero y te puede comprar más, pero luego vino la pandemia y muchas cosas cambiaron. Entre ellas, fue que la gente ya no te buscaba, ya no venía a comprarte aquí (obviamente porque estábamos en el encierro).

Entonces, lo que se necesitaba era un delivery. Eso no fue fácil. Y no fue fácil para nosotros porque no teníamos un motorista; no teníamos una motocicleta, que es lo más, digamos que lo más adecuado para ese servicio, porque aquí en la casa soy el único que maneja, es decir, manejan mis hijos, pero no tienen licencia y entonces me toca cocinar y después ir a repartir y eso no es muy productivo.

Por eso te decía que han venido cambiando las cosas, porque en un momento dentro de la pandemia si tuvimos a otra persona que también es emprendedora. Ella vende comida. Cocina y todo, y posee un vehículo pequeño, entonces ella nos ayudaba un poco con la repartida, por supuesto le pagábamos la distribución, pero de allí, más que todo el grupo familiar es el que se ha mantenido.


 ¿Qué rol ocupan dentro del negocio cada uno de los miembros de la familia?

Bueno, allí nos distribuíamos principalmente entre mis cuatro hijos grandes. El primero y el segundo se dedicaban más que todo a la parte de logística. Bueno, tú sabes que un plato de carne asada lleva su chirmol y hay que servirlo. A eso le llamamos emplatar. Y la emplatada lleva su trabajo, entonces es prácticamente una coordinación de ir sacando los asados que es un plato caliente y en esto quizá hay que hacer la diferencia, cuando hacemos cocina con platos fríos no es tan complejo como cuando lo haces con plato caliente, porque la idea es que el cliente reciba el plato caliente. Sobre todo, el asado. Entonces los dos mayores tenían ese rol, de preparar el chirmol, los cubiertos, emplatarlo, embolsarlo e identificarlo y luego tenía a los dos menores que me ayudaban directamente en la cocina.  

La parrilla que tenemos es más o menos grande, está hecho de material reciclado porque fue elaborado con un barril usado, lo tratamos y todo para poder utilizarlo como parrilla. Entonces, la mitad de la parrilla la toma mi hijo y la otra la tomo yo, mientras que el otro está sacando las cosas del fuego para trasladarlas a la otra unidad de proceso que es la emplatada.

Aunque también, a veces nos repartíamos. Digamos que una de las funciones fundamentales que tenía antes de la pandemia, porque caían más pedidos vía redes sociales, era estar monitoreando las redes sociales; estar recibiendo pedidos en WhatsApp y controlar todo. Igual, se vuelve necesaria la otra función del que cobra, el que maneja el billete, pues tiene que estar bien concentrado en eso, porque debe saber cuánto se le está despachando al cliente y cuánto le tiene que cobrar, sobre todo por algunos pedidos que se salen de lo que tú ofreces como plato original.

Viene una persona y dice: “yo no solo quiero carne, si no que quiero carne y pollo”; entonces, eso vale más. Y la idea es no decirle que no al cliente, o sea, si yo le estoy ofreciendo un plato, digamos prediseñado, no le puedo negar la oportunidad al cliente de que me diga: “yo no lo quiero así, quiero mi propio plato”.

 

¿Los clientes que atienden son conocidos de usted o de su familia?

—Pues la mayor parte de clientes que tenemos son de nuestro círculo de amigos o son amigos de nuestros hijos. Aunque también, como nuestros hijos pertenecen a una comunidad dentro de la iglesia tienen otros contactos y estos se han acercado como clientes.

 

¿Qué redes sociales utilizan para recibir los pedidos?

—Facebook y WhatsApp. Con WhatsApp manejamos una difusión que es donde están todos los contactos con los que nosotros hemos venido trabajando.

Nosotros hemos procurado que para no cansar tanto a la gente y para también, digámoslo así, para aprovechar el tiempo y asegurar un tanto la estrategia de venta, las difusiones las hacemos únicamente en las fechas cercanas a fechas de pago, porque en esto de la cocina cuando hacemos la venta de fines de semana, no se tiene una certeza de cuánto vas a vender y es un gran riesgo, porque a veces tienes un dinerito reservado para poder hacer tu venta de fin de semana, pero ¿qué pasa si al final, eso que tenías proyectado no se da? Porque puede ser así, a pesar que nosotros enviemos difusión vía WhatsApp, no toda la gente te contesta.

Pero digamos que, en el mejor de los escenarios se te acaba todo y allí no pasa nada, todo bien, que felicidad que todo lo vendiste, pero si has invertido y no vendes, ¿Qué va a pasar con todo eso que no vendiste? Por ejemplo, de cincuenta platos solo vendiste diez, te queda comida y por nuestro caso, mucha gente dice: “Tiene siete hijos, ya tiene comida para una semana”. Pero no es ese el sentido del negocio, porque en teoría, no debemos mezclar a la familia con el negocio; el negocio tiene que caminar él solito, de forma independiente sin molestar a la familia y la familia no debería de molestar al negocio. Si no, no se avanza y todo aquello que tenías proyectado como un retorno de la inversión ya no se da. Y entonces lejos de recuperar lo que has invertido, simplemente terminas como dice el dicho: “Trabajando para el cura”, porque no te pagan.

 

¿Qué me dice respecto a la competencia?

—Pues, de hecho, nosotros tenemos bien cerca un negocio que es bastante reconocido. Aunque, digamos que el problema principalmente está en la mentalidad del cliente. Porque lamentablemente en nuestro país, esto del emprendimiento ha venido en efervescencia de unos años para acá. Aunque siempre ha habido emprendedores, mi papá fue un emprendedor.

Pero, ahora se está dando más a raíz de una serie de situaciones que han pasado. Por ejemplo, muchos tienen que ver con la pandemia, con los cambios políticos que hemos tenido, todo el desempleo que ha quedado y que sigue generándose. Eso por supuesto, genera que la gente busque de qué vivir, por eso es que el emprendimiento ahorita es un ¡Bum! Y como la pandemia afectó a todo el mundo hay emprendedores en todo el mundo. También sumémosle que hay otros factores que inciden bastante como las redes sociales que te brindan bastantes ideas o tips que puedes utilizar para poder emprender con tu negocio.

La competencia siempre ha sido un problema para todo negocio, pero quizá por eso que te estaba tratando de explicar que aquí, en este país, el emprendimiento antes no era algo tan común. Entonces el cliente tiende a respetar más al negocio ya establecido que al emprendedor. O sea que, el emprendedor lleva esa gran desventaja respecto al negocio ya establecido, porque al emprendedor lo hacen que tope con el precio y te lo digo con toda potestad, porque si comparamos un plato que yo sirvo a $4 dólares vs un plato que este otro establecimiento sirve a $5.50; la calidad de la carne que yo utilizo no es la misma y lo puedo comprobar porque soy conocedor de carne.

A parte, digamos que todo lo demás es relleno, ellos tienen esto, nosotros tenemos aquello; pero a ellos nadie les va a decir: “¿Y eso es lo menos que me lo deja?” A mí, si me contratan para un evento, van viendo cómo me sacan lo menos.

El cliente que trata de comprarle al emprendedor, siempre trata de regatearle y es como si al final menospreciara todo el esfuerzo. Hay personas que incluso para eventos de diciembre ya nos han dicho: “¿Por qué me cobra tanto el plato?” Y te estoy hablando de empresas. Aunque si comparamos a la competencia con nuestro negocio ¿Cuántos empleados tiene? Aquí, lo que hacemos entre dos, que somos mi esposa y yo, allá lo hacen entre ocho.

Pero nosotros hemos tratado de mantener un nivel de calidad en nuestros platos, siempre tratamos de darle una buena porción de carne, una porción abundante de arroz, que es muy famoso, lo hace mi esposa; y tratar de que el cliente se vaya satisfecho. De repente a ti te toca comprar diferentes tipos de chorizo, por ejemplo, el chorizo es algo que no a cualquier persona le agrada. Podes encontrar ingredientes más baratos, pero no le van a gustar al cliente. Y nosotros, algo que sabemos que no le va a gustar al cliente, no se lo vamos a poner y tampoco vamos a caer en el error que por tener más utilidad vamos a bajar la calidad de los ingredientes. Ya con el tiempo que tenemos hemos encontrado un proveedor para la carne, en el mercado hemos encontrado una que no solo nos vende a buen precio, si no que nos brinda la calidad de productos que necesitamos. Incluso, hemos encontrado proveedor para los platos desechables, porque hasta eso se tiene que tomar en consideración.

 

¿Tiene alguna meta fija para “La cocina del compadre”?

—Yo quisiera que “La cocina del compadre” se convierta en un establecimiento que cuente con delivery y que también podamos atender eventos y seguir como hasta ahora. Pero la diferencia es que, hasta ahora no contamos con un establecimiento. A parte, también tengo la limitante que solo dispongo del día domingo, ya que el día sábado todavía lo trabajo en el negocio de mi papá. Entonces el tiempo es bien limitado. De lunes a viernes trabajo en mi empleo fijo, el sábado trabajo allá y el domingo es que hacemos esto.

Pero bueno, la idea es que sí, un día el negocio pueda crecer. La verdad es que el negocio de la comida nunca va a dejar de existir. Cualquier otro negocio puede ir cambiando, aunque todos los negocios cambian de hecho, pero digamos que la comida es como la ropa; nunca vas a dejar de comprarla.

 

¿Algún consejo para los jóvenes que desean emprender un negocio?

—Yo cada vez que tengo oportunidad de hablar con jóvenes les digo: “Piensen en el futuro. Vean que les gusta, que les apasiona y que les puede generar dinero. No para que se lo gasten hoy, sino para que vayan acumulando un capital”.

 

José Coto y su esposa, Karla, disfrutan de cocinar juntos
Fotografía proporcionada por José Coto

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